Dime, Isa

A veces parece como si el destino preparase de pronto un día por algún motivo. Te despiertas perezosamente mientras paralelamente en la vida de los demás pasan otras cosas bien distintas, pero tú sólo eres consciente de tu propia vida. Fuera encuentras un día con nubes grises anunciando que se avecina tormenta. Asistes a numerosas cosas raras a tu alrededor, cosas que nunca antes te habían pasado.

Y de pronto llegas al trabajo y te anuncian que una de tus compañeras ha muerto esa misma mañana. Al final de la jornada me he acercado a su puesto de trabajo y he acariciado la silla donde se sentaba, sin poder todavía pensar con claridad. Siempre me llamaba con alegría cuando tenía alguna duda “dime Isa” le decía yo. Ahora repentinamente ya no está y un “silencio” enorme ha invadido todos los puestos de trabajo de los compañeros.

El último recuerdo que conservo de ella es verla al fondo intentando terminar su llamada para regresar a casa, “siempre salgo la última” decía.

A ella quiero dedicar este día que nunca ha podido vivir.