Mujeres y hombres y viceversa y el miedo a una felicidad incierta

¿Quién no ha soñado con una preciosa casa con su piscina? ¿Quién no ha soñado con poder viajar alrededor del mundo entero sin preocuparse por nada más? ¿Quién no ha querido alguna vez tener algo que no tiene y que sabe que nunca tendrá?

Al final, mal que bien, la mayoría no tenemos una casa con piscina, ni podemos viajar alrededor del mundo como quisiéramos. Nos conformamos y nos sentimos felices con lo que tenemos ahora, con un piso, nuestro o en algunos casos alquilado por vivir fuera y con un viajecito como muy lejos a las Islas Canarias sin que nos toque siquiera el premio ese de la “tenerifelicidad”.
Pero no porque no tengamos aquello que siempre hemos deseado vamos a dejar de pensar en ello, nos asalta su recuerdo en muchos instantes en que desearíamos que nuestra vida fuese diferente, porque perseguimos lo que no tenemos, creemos que poseerlo nos hará un poco más felices.

“DAVID MORALES me viene a la mente automáticamente sin que yo lo decida”

Esta frase es todo un mundo expresado en pocas palabras.
DAVID MORALES es quizá para VERONICA una ilusión por ese alguien diferente que le pueda hacer un poco más feliz de lo que lo ha sido hasta ahora. Conocerle no le ha dejado indiferente. Él es esa casa con piscina, esa salida de la rutina diaria que nos envuelve cada mañana y con la que soñamos.

Pero ahora llega la otra parte de la realidad. ¿Me dejo llevar por ese sueño? ¿Dejo mi vida y mi trabajo por ese viaje de ensueño sin fin alrededor del mundo? ¿Una casa más grande y una piscina me harán realmente más feliz? Son las preguntas que surgen cuando uno se apega a algo. No es sencillo dejar de lado lo que conocemos y nos hace medianamente feliz para aventurarse en algo que desconocemos lo que nos puede hacer sentir.

VERONICA se debate entre el ahora y el “lo que puede llegar a ser”. JOSE ANGEL le hace sentir seguridad, es la sencillez de las cosas en las que también encuentra un lado enormemente positivo. Es lo que conocemos. Experimentar más allá es complicado. Hay gente muy abierta a todo, pero otros prefieren andar con pasos seguros sobre lo que hacen. DAVID MORALES es para ella ese lado desconocido, una nueva experiencia que siempre trae sorpresas y hace sentir ilusión por querer conocerle, pero… ¿realmente esas sorpresas y esa ilusión permanecerán para siempre? ¿Es todo lo que me ofrece tan real y cuando esté ya dentro me hará feliz de verdad?

Sentimos felicidad con lo que tenemos humildemente, pero también sentimos curiosidad por conocer más y por cumplir nuestros sueños.

La respuesta está en cada uno.

Yo sinceramente soy feliz con lo que tengo, pero experimentar cosas nuevas teniendo una base que proteja todo lo que soy, es algo que hay que hacer, porque cuando abandonemos este mundo, sabemos de seguro lo que hemos tenido, pero moriremos sin saber lo que podría haber sido. Si hay una mínima parte de luz que me invite a pasar a ese lado sin perder lo que soy, la abriré sin dudarlo.

Cada día que pasa estoy más triste porque se acerca el final de VERONICA. Saber que ya no se asomará cada día por la televisión con su dulce voz, saber que no habrá esas discusiones y palabras con DAVID MORALES o ECHEVARRIA, escuchar sus frases que encierran tanta sabiduría vivida y que me despiertan tantos sentidos, será una amarga pérdida.

Mientras de verdad que sigo intentando que MAIKEL me parezca un poco real, aunque sea sólo un poco, pero me es imposible. Soy de impulsos y sentimientos y si algo, alguna actitud no me cambia el chip en mi cabeza, nunca me entrará esa persona ni por las buenas ni por las malas. Su madre, ¿qué va a saber su madre si se ha enamorado? Una madre puede saber que su hijo de 15 años se ha enamorado porque hace cosas extrañas e incluso deja de comer, pero ¿qué va a saber una madre que no vive con su hijo y ya no tiene la edad del pavo? Aún así la señora es más creible que su hijo y se nota que MARISA le ha caido en gracia.
PEDRO ha demostrado poca educación y además ha desperdiciado una cita al igual que lo harán MAIKEL y GILBERT al no querer estar presentes en la triple cita ofrecida por el programa. ¿Tanto hemos avanzado como para llegar a estos extremos? Pues sí. Cuando comenzó el programa imaginé muchas cosas, situaciones que podrían darse y ahora que estamos en una de ellas no puedo ni creérmelo. Hasta el punto de rechazar una cita por cortesía. Y me reía yo hace más de un mes de JAVIER cuando le cantaba a MARISA mientras bailaba con otro en el plató.

Cuánto tiempo ha pasado desde aquello, parecen meses y apenas son semanas. ¿Por qué lo he vivido todo tan intensamente? ¿Por qué todos ellos se han metido en mi cabeza y me han hecho sentir algo si apenas les conozco, si sé que la mayoría iban por conseguir fama fácil? A estas alturas del programa “se me vienen automáticamente a la cabeza sin que yo lo decida”.

Si algo tengo claro es que por nada del mundo desearía estar en la situación de MARISA. Si siente casi lo mismo por los dos debe ser como estar en una pastelería, que te guste el pastel de chocolate y el de crema y tener que elegir. ¡Qué horror! Es una de mis peores pesadillas.

Otra cosa que parece clara y que BORJA mejor que nadie así lo ha expresado, es que la cosa ya es de dos y admiro la sencillez de este chico por ser tan coherente. Si MARISA advirtiese sus palabras como debería hacerlo, su fase final se prolongaría un poco más y admitiría en ella no una cosa de dos, sino una cosa de tres.

Se acerca sin remedio uno de los finales de esta aventura. El de esa chica que hemos conocido durante tanto tiempo llamada MARISA, de la que hemos podido sacar quizá más cosas de las que ella nos haya mostrado, pero que no nos ha dejado indiferentes. Costará no verla sentada al lado de VERONICA. Costará no ver un nuevo día a sus pretendientes reir, discutir y disfrutar. Y si lo sentimos así con cierta nostalgia, será porque en el fondo ha sido esa prenda de ropa que nunca nos ha gustado ponernos para salir a la calle, pero que sin embargo… hemos guardado con cariño, porque guarda un significado especial, dentro de nuestro cajón preferido.