Tender la ropa

A veces la vida es como una jodida metáfora que se cuela en casa.

Una vez lavada la ropa nos fiamos del tiempo que hace fuera, en un verano abrasador con apenas unas nubes en el cielo, la ropa secará más rápido, todo está previsto. Y cuando comenzamos a tender las prendas el viento se levanta y a pesar de ello y de lo que significa, seguimos tendiéndola y confiando en posibilidades que no son verdad. Sabemos lo que traen las nubes y sin embargo confiamos en que permanezca el sol.

Así somos en la vida en muchas ocasiones y con mucha gente, damos todo de nosotros esperando que llegue el sol hasta que somos conscientes de que nuestra ropa está empapada de agua.