Mágica noche de San Juan

Noche de aquelarre en una cueva de Zugarramurdi, España

Ayer caí rendido en la cama, la noche de tormenta en la ciudad dejó un viento fresco entrando por puertas y ventanas que comparado con el tremendo calor de estos últimos días, me dejó nuevo y relajado. Así que me perdí los saltos sobre las hogueras, las peticiones de buenos deseos para el año y la quema de los peores sentimientos en papeles convertidos en cenizas.

Ceremonia del solsticio de verano en Milton Keynes, Reino Unido

Aún así mi madre me dejó la cubeta con agua que ha permanecido durante toda la noche de San Juan al aire libre purificándose para que esta mañana me lavase la cara con ella, una tradición. El agua fresca me recordó esa brisa fría que hoy ya ha desaparecido para dejar paso de nuevo al calor.