La llama que nunca se extingue

De Atenas a Beijing. Una actriz griega en el Estadio Panatenaico de Atenas enciende el 30 de Marzo de 2008 la llama de los Juegos Olímpicos, la misma que recorre el mundo en un ritmo incesante y que gracias a la tecnología actual nunca se extingue. Esa llama llegará a Beijing en unos meses y encenderá el pebetero para dar paso a unos días donde el deporte y la convivencia siguen coexistiendo como hace miles de años.

beijing 2008

fotografia de John Colesidis