La primera vez que vi una ardilla

Lo único que había visto en mi vida cuando era pequeño eran como mucho las mascotas de mis primos, un poco más adelante la mía propia y los animales raros de la tienda de bichos. Más adelante en una excursión al Zoo pude ver a esos animales que sólo antes había visto por el televisor, esos que sólo se pueden ver allí si vives en una ciudad de interior y no tienes tiempo ni dinero para desplazarte a lugares paradisíacos y verlos en directo. La diferencia es enorme, en la televisión forman parte de una película mientras que en la vida real te parece estar viendo a ese personaje famoso del que tanto te han hablado y has oído hablar.

ardilla

Mi primer encuentro con una ardilla roja fue en Cuenca y para ser sincero me asusté. Iba con mi cámara de fotos por el parque fluvial empezando por debajo del puente de la avenida argentina, bajando la empinada cuesta de arena y dispuesto a fotografiar las bonitas vistas desde allí en adelante cuando de pronto escucho un ruido detrás de mí. Aunque a plena luz, aquel sitio no suele estar muy concurrido, como ocurre en cualquier rincón de la ciudad, así que me asusté, pero continué adelante. De nuevo el ruido se produjo, miré hacia atrás y no había nadie, alguien me estaba persiguiendo, eso lo tenía claro. Llegué cerca del polideportivo, muy cerca ya del puentecito que conduce a una de las planicies más bonitas del parque, al menos a mi parecer. El ruido de nuevo se hizo patente.

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Y al mirar atrás allí estaba, un ser rojo y bajito, con una bellota entre las manos cerca de uno de los árboles que se quedaba mirándome atento. Me hizo mucha ilusión, para qué negarlo. Sí, ya sé que es una simple ardilla, pero yo nunca había visto antes una y me sorprendió. La tenía allí, delante de mí, tenía mi cámara de fotos… sí, fui consciente del momento y tras la sorpresa decidí coger la cámara y sacar la fotografía pero… las ardillas no paran quietas y no me dio tiempo, el momento fue fugaz, nada más empuñar la cámara se me escapó.

Mentiría si dijese que no fui varias veces al parque a posta para fotografiarla, porque lo hice, pero su fotografía siempre se me ha resistido, quizá en algún otro momento cuando pueda volver a hacerlo, pueda por fin retratar y reflejar la ilusión de ver una ardilla roja.