El recuerdo de Gran Hermano 9

Hoy es Jueves y no hay Gran Hermano. Hoy es cuando se nota el vacío de esa casa que nos ha acompañado durante tantos meses. No volveremos a oir en ella a Amor arremetiendo contra los Telenekos, ni a Melania diciendo que alguien es o no de La Aldea Del Arce, ni a Andallá y Piero cantando “me se enamora el alma, me se enamora”, ni a Dadi hablando del barco de su vida, ni a David siendo perseguido ni a Paula persiguiéndole. No volveremos a ver en ella a Eneko esperando algo más que una simple casa, ni a Karen queriendo sentirse en su lugar, ni a Lucy con su doble cara, ni a Mayte sintiéndose la hermana engañada ni a Rebeca mostrando sus pechos mientras se contornea diciendo “lo tengo ricoooo”, ni a Ángela rayándose una vez más ni siendo engullida por una tarta gigante, ni engulléndose a su novio.

No volveremos a ver a Rodrigo arrancar jamás el número de Judit de la pared del bunker, ni escucharemos más a Oliver cantando “adiós con el corazón”, ni a Pamela y Conchi, las gemelitas, intercambiándose y disfrutando de la casa y sus consecuencias y del placer de poder convivir con tu cantante favorito durante meses y que éste forme parte de tu vida. No volveremos a ver a Judit llorando en una casa vacía, sintiendo que es lo más grande que le ha pasado en la vida.

Aquí estaremos esperando durante varios meses hasta que las primeras notas de esa sintonía vuelva a producirnos un “no se qué” que nos vuelque el corazón, hasta que la puerta de esa mágica casa vuelva a abrirse de nuevo.

Recordando Gran Hermano 9