“Un mundo sin fin” de Ken Follett al descubierto

El agente de Circulo de Lectores acaba de llamar hoy sábado a las 17:33 a mi puerta y ha traído este regalo de navidad tan especial. La cantidad de historias que se encuentran tras estas 1,179 páginas puede ser terriblemente bestial. “¿Deseando una vez más sumergirte en la aventura?” parecen decir. El ejemplo de que algo tan pequeño puede esconder un gran tesoro.

 un mundo sin fin de ken follett

Al abrirlo me encuentro con una dedicatoria de dos palabras y la primera parte del libro que comienza el 1 de Noviembre de 1327:

“Gwenda sólo tenía ocho años, pero no le temía a la oscuridad. Todo estaba como boca de lobo cuando abrió los ojos, aunque no era eso lo que la inquietaba. Sabía dónde estaba, en el priorato de Kingsbridge, en el alargado edificio de piedra al que llamaban hospital, tumbada sobre la paja que había esparcida en el suelo. Por el cálido olor lechoso que llegaba hasta ella, imaginó que su madre, que descansaba a su lado, estaría amamantando al recién nacido, al que todavía no le habían puesto nombre. A continuación yacía su padre y, al lado de este, el hermano mayor de Gwenda, Philemon, de doce años.”

Es sólo el principio de una gran historia…

un mundo sin fin

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