Gran Hermano 9: Juega el perdedor

Ara nunca fue concursante de Gran Hermano. Así será en el libro grande el programa, puesto que nunca fue concursante de pleno derecho sino que jugó en el último casting a conseguir su plaza y nunca fue expulsada por la audiencia.

Como en todo juego, siempre hay quien sigue las reglas y quien no, pero hay juegos en los que las reglas no existen, donde se puede engañar, ser como no se es, mentir y hasta pisar al competidor. El juego de esta semana de Gran Hermano ha sido un pequeño juicio donde dos personas eran juzgadas y el resto decidía su futuro más inmediato. Mientras que Ara ha jugado con los dados, Lucy, su rival y competidora ha jugado con los dados y con el cubilete, agitándolo hasta conseguir los ojos de serpiente. El público, su público, se ha sentido abrumado por su tirada, incluídas las escenas finales con lágrimas en los ojos. Y como en todo juego o juicio con jurado siempre hay alguien que se da cuenta de los detalles, pero no tiene la fuerza suficiente para convencer a los demás, ese es Rodri.

Las apariencias engañan. Nada más entrar, Lucy y Rodri parecían la pareja ideal, ambos han cruzado el charco, ambos saben bailar salsa, sus tonteos eran continuos…pero una vez más las primeras impresiones fallan. Nunca podríamos pensar que dos personas tan afines y tan “sexuales” podrían distanciarse precisamente por un “vente a mi cama”, pero así es la vida.

Ayer los concursantes decidieron. De cara a la audiencia la estancia de Lucy será un tremendo festín (de votos cuando salga nominada a los leones). Han dejado en la casa al enemigo, al jugador que desde el mismo momento en que se quedó, es el perdedor. Han sido abducidos por su falsa amabilidad, por su falsa seducción. Se nota en sus gestos, en sus miradas, que no es legal, que anda buscando sólo fama y dinero, nada reprochable, pero se exige algo más por mi parte para permanecer allí y merecerlo y ella no lo tiene. Ayer ya demostró su amabilidad y cariño hacia esos compañeros que la salvaron, salvándose a sí misma de las nominaciones. Al menos nos queda el espectáculo, que lo dará y grande. Han visto salir por la puerta a la ganadora del duelo dorado, Ara.

Por fin Gran Hermano pudo huir, cosa de la que no pudo y por menos en GH2, de todos aquellos inquisidores, pitonisas y demás fauna que pedían la cabeza de Oliver, al que de forma casi demente querian poner de maltratador por tocar a una mujer en el hombro. Bien por la organización y bien por Mercedes Milá, manteniendo la calma y viendo las cosas como son, no como podrían haber sido o no como algunos pretendían. Cada uno en su casa y el gato en la de todos.