Verano

El verano es una estación aparte, es más, es un mundo diferente. Se llena de imagenes y de situaciones que no sé por qué, pero no tienen cabida en el resto del ciclo. Se agradece que ninguno de ellos sea igual que el del año anterior.

“California” de Phantom Planet

Mis veranos están llenos de sorpresas, de alegrías, de reposo. Veranos en Madrigal de la Vera, en un pequeño hostal con piscina natural, con noches al aire libre con montones de amigos y emociones fuertes, recorriendo los parajes en la noche en la más absoluta oscuridad con tan solo unas linternas y algo de valor y con la tristeza de las despedidas mientras nos alejábamos de allí poco a poco esperando la vuelta del año siguiente que ya no sería igual.

Veranos en Los Alcores con noches de cine y fiesta, miradas eternas que siempre permanecerán en mi cabeza.

Veranos inciertos que comienzan con una noche de San Juan en una residencia de Cuenca, donde subidos a los tejados de los hogares lanzamos las cenizas de nuestros deseos y las enterramos en un lugar que verá pasar cientos de personas más al año siguiente pero ya no seremos nosotros.

Veranos inesperados que cambian totalmente tu forma de vida, una oportunidad en Cuenca, con amigos que ya se fueron y con los que te vuelves a reencontrar tras varios años por azar de la vida, con dos meses intensos por las calles y la plaza mayor de Cuenca, noche tras noche, con risas, música (un coche en el que suena el “aserejé” y un amigo y su grupo) todas las noches diferentes recorriendo una ciudad que en esta época está medio vacía pero en la que si hay amigos, ya lo encuentras todo.

Si echo la vista atrás me encuentro con veranos felices. Dentro de tres meses se nos irá de nuevo de las manos, pero ahora está aquí, como cada año fiel a su cita, haciéndonos soñar desde esta noche de Junio con un simbólico salto sobre el fuego o quemando los deseos con una aventura que aún está por llegar.

cuenca noche